viernes, marzo 18, 2011

A Von Restorff Effect.

La otra noche soñé que Bill Nighy (caracterizado en su papel de Underworld me imagino) nos guiaba a una casa en una colina donde "algo importante iba a suceder" y que yo tenía que atestiguarlo. Era algo obviamente tendiente al Lado Oscuro del Camino, ya que habían varios miembros de su clan encapuchados y enmascarados, muy del tipo de Eyes Wide Shut, pero la casa y el lago eran más bien como Rivendel (y dale con mis referencias cinematográficas). Estaba ahí y nunca veía el "show", no me acuerdo qué pasaba pero lo que para variar pensaba era que cómo era posible que hubiera una casa sobre un lago inmenso en medio de la Ciudad de México y que yo no lo hubiera conocido antes. -Tengo que volver aquí-, me acuerdo que pensaba. No me daba miedo, sólo me daba un poco de enojo el no haber aprovechado ese lugar mucho tiempo antes.
 -Fin de mi sueño.-

Me dicen que hablo, y sobre todo, que me río mucho dormida. Y yo como buena científica ASUMO SIN NINGÚN TIPO DE EVIDENCIA que esta es actividad propia de mis sueños de fase REM. Yo no sabía este elemento de mi sueño por que hasta hace relativamente poco, dormí sola. Me parece bien interesante porque, que yo me acuerde, la mayoría de mis sueños no son particularmente risibles, no son tristes ni super terroríficos, sólo son impactantes, extraordinarios (para mi contexto de vigilia) y "emocionantes", con tareas por cumplir y muchos lugares por conocer. Al menos eso es de lo que me acuerdo: de los impactos sobre todo, emocionales. Estoy leyendo artículos sobre las imágenes de las ensoñaciones y su asociación con la emoción. Postulan que las emociones de las que nos acordamos en sueños (y probablemente en la vida diaria) las recordamos precisamente por sus saliencia. Por lo diferentes que son de su contexto. Tal vez mis sueños sean constantemente pura alegría y diversión pero se pierden en la noche de los tiempos (tan bonito dicho) de mis recuerdos, y  sólo me acuerdo que soñé con clanes vampíricos y casas sobre espléndidos lagos. Tal vez me acuerdo de los sueños impactantes por lo absurdo de su contenido, por lo explícito o por lo clarificantes que resulten, y el resto se olviden.. no que no cumplan su función, sólo que se olviden. Está interesante la teoría.. OJO.. teoría, porque se presta a una infinidad de objeciones y reproches de altísima calidad científica y bajo nivel de diversión onírica... por eso lo dejo tentativamente así y seguiré ahondando en el tema en estudios (esos sí) estrictamente rigurosos.


Por cierto, a este efecto de resaltar el elemento saliente (en el contexto que sea) se le denomina el efecto Von Restorff, por si a alguien le interesara.

The Character

Siempre me he preguntado cómo verán los letras las personas que no saben leer, y me respondo que ha de ser como yo veo los caracteres árabes, chinos o coreanos por ejemplo. Me imagino entonces cuánto me debo estar perdiendo al no entender lo que hay detrás de cada uno de esos símbolos. Me acuerdo de un programa llamado La letra china para.... Era muy bonito, explicaba qué hay en cada parte de los caracteres chinos, cómo hacen figuras y a veces hasta representan la acción en movimiento. Me parece asombroso que un concepto pueda englobarse en un caracter.. y luego pienso en la capacidad de abstracción. Una idea que conlleve un precepto, una acción y un sujeto (o varios) y que se pueda concentrar en seis o siete trazos. Tal vez por eso  les gusta a los que gustan eso de tatuarse caracteres chinos -pienso luego- ha de ser menos difícil marcar de por vida tu cuerpo con algo que identificas, no que generes. Pienso entonces que a veces en cambio, está bueno eso de explayarse, no concretar absolutamente todo y que por eso vienen las palabras, y luego los enunciados, los párrafos y las páginas, los capítulos y los libros y de ahí mucho más.. pero a final de cuentas eso también es abstracción, lo demás está libre, sin unir. Pienso que es admirable eso de escribir, mucho mejor si lo haces bien. Pienso que una de las ideas será unir pensamientos y sentimientos semejantes, que eventualmente puedan crecer hasta volverse identificación, empatía,  interés, afecto o amor. Pienso que estamos solos. No tanto como creyéramos o quisiéramos a veces, pero sí solos. Y que no está tan mal como suena. Pienso que sólo estamos tendiendo redes, no para atrapar, para unificar, pero que tal vez no toda idea esté mal si está aislada. Pienso entonces que debo de arrancar porque ya se puso el verde.