sábado, julio 19, 2014

Éste es un amor.



Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.
Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos,
un amor que tiene a su voz como ángel y bandera,
un amor que huele a aire y a nardos y a cuerpo húmedo,
un amor que no tiene remedio, ni salvación,
ni vida, ni muerte, ni siquiera una pequeña agonía.

Éste es un amor rodeado de jardines y de luces
y de la nieve de una montaña de febrero
y del ansia que uno respira bajo el crepúsculo de San Ángel
y de todo lo que no se sabe, porque nunca se sabe
por qué llega el amor y luego las manos
- esas terribles manos delgadas como el pensamiento -
se entrelazan y un suave sudor de - otra vez - miedo,
brilla como las perlas abandonadas
y sigue brillando aun cuando el beso, los besos,
los miles y millones de besos se parecen al fuego
y se parecen a la derrota y al triunfo
y a todo lo que parece poesía - y es poesía.

Ésta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes:
vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos
y nosotros nos veíamos a lo largo de los ríos
y a lo ancho de los países
y las distancias eran como inmensos océanos
y tan breves como una sonrisa sin luz
y sin embargo él me tendía la mano y yo tocaba su piel llena de gracia
y me sumergía en sus ojos en llamas
y me moría a su lado y respiraba como un árbol despedazado
y entonces me olvidaba de mi nombre
y del maldito nombre de las cosas y de las flores
y quería gritar y gritarle al lado que le amaba
y que yo ya no tenía corazón para amarlo
sino tan sólo una inquietud del tamaño del cielo
y tan pequeña como la tierra que cabe en la palma de la mano.

Y yo veía que todo estaba en sus ojos - otra vez ese mar -,
ese mal, esa peligrosa bondad,
ese crimen, ese profundo espíritu que todo lo sabe
y que ya ha adivinado que estoy con el amor hasta los hombros,
hasta el alma y hasta los mustios labios.
Ya lo saben sus ojos y ya lo sabe el espléndido metal de sus muslos,
ya lo saben las fotografías y las calles
y ya lo saben las palabras - y las palabras y las calles y las fotografías
ya saben que lo saben y que él y yo lo sabemos
y que hemos de morirnos toda la vida para no rompernos el alma
y no llorar de amor.



miércoles, julio 09, 2014

Duodenum of the phoenix


El otro día Molquitas y yo fuimos al Parque Lincoln a altas horas de la madrugada. Tienen esta exposición que no me acuerdo cómo se llama pero que debiera de llamarse Foquitos en el Parque, aunque seguro se llama el Duodeno del Fénix o algo así.
En fin, pensé mucho (obviamente) lo que se sentirá estar en el espacio, pero ya sin tener referente de la tierra, si nuestro pensamiento cambiará al modificar nuestro parámetro. Si el ciclo cambiaría, y qué tanto.. ¿seguiríamos durmiendo como aquí? ¿qué soñaríamos? Total después de haberme echado tres mojitos, me pareció como un mini vistazo a la Matrix. Muy recomendable.





















La hora de las brujas

Dicen que las tres de la mañana es la hora de las brujas, de los demonios. Yo creo que es cierto, pero de las personales. A estas horas muchas veces se está despierto no por ganas sino por la angustia que no deja. Estas horas pueden ser las mejores consejeras, o las peores, todo lo pueden magnificar, o bien, el silencio que aquí reina pueda dar sosiego a las almas atribuladas. A mí me gusta trabajar de noche, me gusta hacerlo sola, aunque estando acompañada he compartido estas horas con personas de muchos tipos,  que me han dado pláticas maravillosas y de una enorme riqueza... charlas de amores y desamores, de inquietudes y preguntas filosóficas, de ternura y a veces de llanto. A estas horas han enseñado a hacer tamales, me han dado una lección de piano "en teoría" y me han aclarado los principios del macramé, me han confesado alguno que otro secreto y me han hecho reír mucho.  La verdad yo creo que el que alguien te deje compartir estas horas, sus horas de intimidad en medio del silencio de la noche, dice mucho, mucho más que en otras horas. Como me imagino que uno anda en la reserva del día, dejamos ir un poco las falsas apariencias y nos volvemos más reales, más tranquilos y menos pretensiosos. Tal vez serán las horas en que las almas se conectan.