sábado, septiembre 27, 2014

La creación de la AMIINSHAE

Ayer fue el inicio (oficial) de lo que esperamos sea un movimiento que una, refuerce y promueva la identidad de los investigadores y profesionales en Ciencias Médicas de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad. Después de sufrir abusos, vejaciones, autoritarismo, ser sujetos de criterios de evaluación aplicados a discrecionalidad, ir perdiendo de a poco las ambiguas prestaciones que se supone tendríamos por ley, ver que ninguna autoridad en verdad nos representa, que la letanía del apoyo a la ciencia en México se queda en discurso y que de a poco a lo que obligan es a abandonar el quehacer de la misma (a pesar del inmenso amor que le podamos tener a nuestro trabajo), los Investigadores y profesionistas en Ciencias Médicas del país decidimos unirnos por primera vez y, dejando de lado diferencias, soberbias, apatía, competencias y egos, trabajar en pos de una causa en común, que va más allá del interés individual.
Sin entrar en detalles, en un principio el movimiento inició por una queja, “nimia” (según las autoridades) que a voces se fue unificando. No obstante, a través del desarrollo de la Asociación nos hemos dado cuenta que va más allá de eso. Hemos visto que somos un sector que aporta y mucho al desarrollo de la ciencia en México, que a pesar de esto a nadie parecemos importarle y a pesar lo que se diga en discursos, se nos exige cada vez más pero nos reducen de igual forma cada vez más los recursos, espacios, medios y vinculaciones para desarrollar nuestro trabajo, no obstante la ciencia sea uno de los elementos fundamentales a considerar al medir el desarrollo económico de un país, y que, de los hacedores de ciencia, los científicos en salud somos los que más citas y conocimiento generamos en México, a pesar de que el apoyo gubernamental sea infinitamente menor al de otras áreas científicas.
Somos aproximadamente mil doscientos Investigadores en Ciencias Médicas los que trabajamos todos los días por generar conocimiento en Salud para el país y para el mundo, vamos desde Biólogos, Antropólogos, Médicos, Psicólogos, Ingenieros, Físicos Matemáticos, y más, trabajando en los Hospitales General de México, Infantil de México, los Institutos Nacionales de Cancerología, Nutrición, Cardiología, Rehabilitación, Enfermedades Respiratorias, Psiquiatría, Pediatría, Medicina Genómica, Perinatología entre otros más, y haciendo de éstos (junto con las servicios clínicos) las Instituciones puntero en cuanto a salud del país. En ellos laboramos científicos de todas las edades (puesto que la ciencia no obliga a un retiro temprano), géneros, ideología (los hay hasta dualistas) y creencia; somos los que hallan la cura o mitigan la severidad de las enfermedades, los que mejoran técnicas, los que estudian la problemática social y alertan sobre los cambios que hay que hacer para prevenir y proteger a la población, somos los que luchamos contra las adicciones, los que buscamos paliar el dolor físico y mental de la gente, y todos y cada uno trabajamos con un amor que pocas veces se ve más que en la ciencia; no obstante a través de criterios arbitrarios se está presionando para que poco a poco la ciencia proveniente de las máximas instituciones de salud del país, desaparezca, y se conviertan únicamente en centros de atención, y no de especialización, generación de conocimiento ni de educación.
La ciencia PÚBLICA, financiada por el estado, no comprometida ni vendida a intereses particulares, no es un lujo, es un medio (y de los más fuertes) para promover el desarrollo de un país y de sus habitantes.
Esperamos que sea sólo el principio de un movimiento de cohesión, de defensa y lucha sí por nuestros derechos laborales, pero además, por la promoción, difusión, aplicación del quehacer científico, así como por la mejoría y enaltecimiento de la ciencia en salud en México.


"Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado"
— Margaret Mead

sábado, julio 19, 2014

Éste es un amor.



Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.
Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos,
un amor que tiene a su voz como ángel y bandera,
un amor que huele a aire y a nardos y a cuerpo húmedo,
un amor que no tiene remedio, ni salvación,
ni vida, ni muerte, ni siquiera una pequeña agonía.

Éste es un amor rodeado de jardines y de luces
y de la nieve de una montaña de febrero
y del ansia que uno respira bajo el crepúsculo de San Ángel
y de todo lo que no se sabe, porque nunca se sabe
por qué llega el amor y luego las manos
- esas terribles manos delgadas como el pensamiento -
se entrelazan y un suave sudor de - otra vez - miedo,
brilla como las perlas abandonadas
y sigue brillando aun cuando el beso, los besos,
los miles y millones de besos se parecen al fuego
y se parecen a la derrota y al triunfo
y a todo lo que parece poesía - y es poesía.

Ésta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes:
vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos
y nosotros nos veíamos a lo largo de los ríos
y a lo ancho de los países
y las distancias eran como inmensos océanos
y tan breves como una sonrisa sin luz
y sin embargo él me tendía la mano y yo tocaba su piel llena de gracia
y me sumergía en sus ojos en llamas
y me moría a su lado y respiraba como un árbol despedazado
y entonces me olvidaba de mi nombre
y del maldito nombre de las cosas y de las flores
y quería gritar y gritarle al lado que le amaba
y que yo ya no tenía corazón para amarlo
sino tan sólo una inquietud del tamaño del cielo
y tan pequeña como la tierra que cabe en la palma de la mano.

Y yo veía que todo estaba en sus ojos - otra vez ese mar -,
ese mal, esa peligrosa bondad,
ese crimen, ese profundo espíritu que todo lo sabe
y que ya ha adivinado que estoy con el amor hasta los hombros,
hasta el alma y hasta los mustios labios.
Ya lo saben sus ojos y ya lo sabe el espléndido metal de sus muslos,
ya lo saben las fotografías y las calles
y ya lo saben las palabras - y las palabras y las calles y las fotografías
ya saben que lo saben y que él y yo lo sabemos
y que hemos de morirnos toda la vida para no rompernos el alma
y no llorar de amor.



miércoles, julio 09, 2014

Duodenum of the phoenix


El otro día Molquitas y yo fuimos al Parque Lincoln a altas horas de la madrugada. Tienen esta exposición que no me acuerdo cómo se llama pero que debiera de llamarse Foquitos en el Parque, aunque seguro se llama el Duodeno del Fénix o algo así.
En fin, pensé mucho (obviamente) lo que se sentirá estar en el espacio, pero ya sin tener referente de la tierra, si nuestro pensamiento cambiará al modificar nuestro parámetro. Si el ciclo cambiaría, y qué tanto.. ¿seguiríamos durmiendo como aquí? ¿qué soñaríamos? Total después de haberme echado tres mojitos, me pareció como un mini vistazo a la Matrix. Muy recomendable.





















La hora de las brujas

Dicen que las tres de la mañana es la hora de las brujas, de los demonios. Yo creo que es cierto, pero de las personales. A estas horas muchas veces se está despierto no por ganas sino por la angustia que no deja. Estas horas pueden ser las mejores consejeras, o las peores, todo lo pueden magnificar, o bien, el silencio que aquí reina pueda dar sosiego a las almas atribuladas. A mí me gusta trabajar de noche, me gusta hacerlo sola, aunque estando acompañada he compartido estas horas con personas de muchos tipos,  que me han dado pláticas maravillosas y de una enorme riqueza... charlas de amores y desamores, de inquietudes y preguntas filosóficas, de ternura y a veces de llanto. A estas horas han enseñado a hacer tamales, me han dado una lección de piano "en teoría" y me han aclarado los principios del macramé, me han confesado alguno que otro secreto y me han hecho reír mucho.  La verdad yo creo que el que alguien te deje compartir estas horas, sus horas de intimidad en medio del silencio de la noche, dice mucho, mucho más que en otras horas. Como me imagino que uno anda en la reserva del día, dejamos ir un poco las falsas apariencias y nos volvemos más reales, más tranquilos y menos pretensiosos. Tal vez serán las horas en que las almas se conectan.

domingo, marzo 23, 2014

Luces en la ciudad

Hace 14 años Maury y yo coincidimos (sin saberlo) en el zócalo de la Ciudad de México. Aquí anduvimos viendo las mismas luces bajo el mismo cielo y pensando cosas muy similares. 
Seguramente estadísticamente no tuvo nada de extraordinario pero a mi me parece una muestra más de nuestra. M*a*g*i*a* 
Ahora acá andamos de nuevo, sólo que esta vez juntos. Un mundo de diferencia. 

:-)